RECUERDOS (Capitulo 2. EL LUGAR)
Dedicado a J.A.G.
El nexo de unión, y el origen de nuestra amistad, vino precedido por un factor común. La clase social a la que pertenecían nuestros padres, y por herencia evidentemente nosotros.
El barrio, donde emplazo la mayor parte de mis recuerdos, es un pequeño “poblado” como lo conocen los mayores que en el residen, con ligeros visos de pertenencia a una gran ciudad pero con las evidencias de un barrio anexo al centro de la urbe. Se asemeja más a un pequeño pueblo encerrado en si mismo y en sus gentes, que a un distrito de la capital del reino.
El origen del poblado fue obra de un generoso plan social, que elaboró en su momento una de las más importantes fábricas de vehículos del mundo. Guiada evidentemente de la mano de un estado, proteccionista, que aún no conocía los “beneficios” del lucrativo capitalismo empresarial.
Pero como en todas las sociedades, el poblado también poseía una jerarquía estamental, los jefes y los obreros, reflejo total de la historia mundial, los ricos y los pobres. Gracias a Dios, ni los ricos eran tan ricos, ni los pobres tan pobres, se mezclaba la clase social media-alta, (que vivían en viviendas unifamiliares) y la clase social media-baja (que vivían en altas torres de viviendas más modestas).
La mayoría de integrantes, de este grupo de amigos, tenían alguna relación directa con la empresa, otros simplemente cayeron por ahí. El lugar era idóneo para proporcionar seguridad a los infantes y aventura a los adolescentes.
El territorio que disponíamos para explorar, era extenso y variado. Tres parques, varios km de vía del tren, campo de manera inagotable y durante la época de mejora de infraestructuras nacionales incluso lagunas de agua cristalina, luego estaba en en verano, el centro neurálgico de reuniones, la piscina.
